Haus zum Steinbock
hace 4 semanas · Actualizado hace 4 semanas

En plena calle comercial Oberstadt de Schaffhausen, un íbice de estuco vigila la ciudad desde hace casi tres siglos. La Haus zum Steinbock no es el edificio más fotografiado de la ciudad —ese honor corresponde a la Haus zum Ritter—, pero esconde un detalle que sorprende incluso a quienes creen haberlo visto todo: los cuernos del animal tallado son auténticos, insertados en la obra durante su creación en el siglo XVIII. Este edificio protegido como bien cultural nacional combina historia gremial medieval con decoración rococó, y representa perfectamente la tradición suiza de nombrar las casas por animales en lugar de números.
Secciones de este artículo
Qué es la Haus zum Steinbock y por qué merece una parada
Un edificio con capas de historia
La Haus zum Steinbock (Casa del Íbice) ubicada en Oberstadt 16 tiene raíces que se hunden en la época medieval, cuando servía como taberna del gremio de carniceros de Schaffhausen. El edificio funcionó como posada hasta 1646, pero su aspecto actual data de mediados del siglo XVIII, cuando una profunda remodelación transformó su fachada gótica en una obra maestra del rococó.
Lo que ves hoy es el resultado de esa renovación de alrededor de 1750-1760, cuando el maestro estucador Johann Ulrich Schnetzler (a quien se atribuye la obra) cubrió la fachada con relieves de estuco que destacan por su calidad y originalidad. El edificio está catalogado como bien cultural de importancia nacional por la Confederación Suiza bajo el número KGS-04381.
El detalle que cambia todo
La pieza central de la fachada es un íbice rampante de estuco a tamaño casi natural. Hasta aquí, algo poco común pero no único. Lo extraordinario viene cuando te acercas con buenos prismáticos o usas el zoom de tu cámara: los cuernos del animal no son de yeso ni piedra. Son cuernos auténticos de íbice, integrados en la escultura durante su creación.
Esta técnica de combinar materiales orgánicos con estuco era poco frecuente incluso en el barroco tardío, y convierte esta casa en un ejemplo único de realismo decorativo en la arquitectura civil suiza. El íbice simbolizaba fuerza y agilidad, cualidades que el gremio y los propietarios posteriores querían proyectar.
Información práctica para tu visita
Cómo llegar y cuánto tiempo dedicar
Desde la estación de tren de Schaffhausen, llegas caminando en cinco minutos. Al salir de la estación, cruza hacia Bahnhofstrasse, sigue recto hasta Fronwagplatz y gira a la izquierda hacia Oberstadt. El edificio está a mano derecha, identificable por el relieve del íbice en su fachada blanca.
La calle Oberstadt es zona peatonal, así que olvida el coche. Si vienes en vehículo propio, usa el Parkhaus Herrenacker o el Parkhaus Bahnhof, ambos a tres minutos a pie.
Duración recomendada: Entre 5 y 10 minutos. Esta es una parada fotográfica dentro de un recorrido más amplio por el casco antiguo, no un destino que requiera media mañana.
Horarios y acceso
La fachada es visible las 24 horas del día, todos los días del año. Es gratis. El interior del edificio alberga actualmente un negocio privado (una peluquería de cadena), por lo que el atractivo turístico es exclusivamente exterior. No esperes encontrar un museo o un restaurante histórico dentro, como ocurría en el pasado cuando funcionaba como posada.
La accesibilidad es buena: Oberstadt está pavimentada y es llana, adecuada para sillas de ruedas o carritos de bebé.
Mejor momento para visitarla
Por la mañana entre las 10:00 y las 12:00 la luz natural suele iluminar la fachada de forma óptima, resaltando el relieve del estuco y creando las sombras que dan volumen al íbice. Esto varía según la estación, pero en general las mañanas son mejores que las tardes.
Si visitas Schaffhausen en diciembre durante el Adviento, encontrarás la calle Oberstadt decorada con luces navideñas (el evento se conoce como Märlischstadt), lo que añade atmósfera al entorno histórico. Eso sí, también encontrarás más gente.
Consejos para aprovechar tu parada
Para fotógrafos
Un teleobjetivo corto (entre 50mm y 85mm) es ideal para capturar el detalle del íbice sin distorsión y aislar el relieve de los carteles comerciales de la planta baja. Dispara desde el lado opuesto de la calle, ligeramente en diagonal, para captar el volumen tridimensional del estuco.
Si quieres documentar el detalle de los cuernos reales, necesitarás un zoom decente o buenos prismáticos. A simple vista desde la acera se aprecia la calidad del trabajo, pero el "truco" de los cuernos auténticos solo se revela con una mirada más cercana.
Errores comunes que puedes evitar
No confundas esta casa con la Haus zum Ritter. Ambas están en el casco antiguo, pero son edificios diferentes. La Haus zum Ritter (en Vordergasse) es famosa por sus pinturas al fresco renacentistas. La Haus zum Steinbock destaca por sus relieves en estuco rococó. Son estilos y épocas distintas.
Tampoco confundas este edificio con el homónimo en Stein am Rhein (una ciudad a 20 kilómetros río abajo), que también tiene una Haus zum Steinbock actualmente en renovación.
Y por último: no busques una taquilla ni intentes comprar entradas. Es un edificio histórico con uso comercial moderno, no un museo.
Qué ver en los alrededores inmediatos
La Haus zum Steinbock está en pleno corazón del casco antiguo de Schaffhausen, rodeada de otros puntos de interés que puedes combinar en un recorrido a pie de dos o tres horas.
- A 50 metros: Fronwagplatz, la plaza central con dos fuentes históricas impresionantes y el edificio del ayuntamiento. Es el punto de referencia principal para orientarte en la ciudad vieja.
- A 150 metros: La mencionada Haus zum Ritter, con los frescos renacentistas más importantes al norte de los Alpes. Esta sí que es una parada obligada y justifica dedicarle más tiempo.
- A 10-15 minutos cuesta arriba: El Munot, la fortaleza circular del siglo XVI que es el símbolo de Schaffhausen. Desde allí las vistas del casco antiguo y el Rin son excelentes.
- A 300 metros: El Museum zu Allerheiligen, instalado en un antiguo monasterio benedictino. Combina arte, historia local y arqueología.
Dónde comer cerca
Toda la zona de Vordergasse y Fronwagplatz está repleta de cafés y restaurantes. Si buscas algo tradicional suizo cerca de la Haus zum Steinbock, la Wirtschaft zum Frieden es un clásico local con precios razonables.
El contexto que le da sentido
La tradición de nombrar casas con animales
Schaffhausen, como muchas ciudades suizas y alemanas, usaba nombres en lugar de números para identificar los edificios antes de la nomenclatura moderna. Las casas se bautizaban con nombres de animales, oficios o santos, y estos nombres se reflejaban en escudos, pinturas o relieves en la fachada.
La Haus zum Steinbock es un ejemplo perfecto de esta tradición: el íbice no solo decoraba el edificio, servía de señalización urbana. "Nos vemos en la Casa del Íbice" era una dirección tan válida como cualquier número de portal.
Del gremio medieval al comercio moderno
El edificio tiene un pasado funcional interesante. Documentado como propiedad de la Zunft der Metzger (gremio de carniceros), sirvió como "Trinkstube" —una mezcla de taberna y sala de reuniones gremial— hasta aproximadamente 1510. Después funcionó como posada hasta 1646.
Hoy, a pesar de su majestuosa fachada protegida federalmente, el interior alberga un negocio de retail moderno. Este contraste entre la protección del exterior histórico y el uso prosaico del interior es habitual en Suiza, donde la historia convive sin dramatismos con la vida cotidiana.
Una joya discreta en el recorrido por Schaffhausen
La Haus zum Steinbock no va a cambiar tu vida ni justifica un viaje en solitario, pero sí merece cinco minutos de tu tiempo si estás explorando Schaffhausen. Es el tipo de detalle que diferencia un paseo turístico superficial de uno informado: saber que esos cuernos son reales, entender el simbolismo del íbice, apreciar la calidad del estuco de Schnetzler.
Combínala con la Haus zum Ritter, una subida al Munot y un paseo por Fronwagplatz, y tendrás una mañana perfecta en una de las ciudades suizas más infravaloradas. Si llegas temprano, encontrarás la luz perfecta para fotografiarla y las calles aún tranquilas. Después, un café en cualquiera de las terrazas de Oberstadt mientras observas cómo la ciudad se despierta.
Fotografía principal de Buchstapler, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons
