Fuente de la Valentía

hace 2 semanas · Actualizado hace 2 semanas

Fuente de la Valentía

Escondida detrás de la majestuosa Catedral de San Nicolás, en una calle empedrada que pocos turistas recorren, se encuentra una de las joyas menos conocidas de Friburgo: la Fontaine de la Vaillance o Fuente de la Valentía. Aunque la escultura que hoy puedes admirar data de 1550, este lugar alberga el primer punto de agua documentado de la ciudad, mencionado ya en 1394. El guerrero barbudo que corona la columna, con su armadura dorada y su alabarda, parece custodiado por el silencio medieval de la Rue des Chanoines. ¿El secreto mejor guardado? Un pequeño detalle en el capitel que revela su pasado oculto y que la mayoría de visitantes pasa por alto.

Historia de un punto de agua con 630 años de vida

Del mercado de ganado a símbolo de valentía

La historia de esta fuente es, en realidad, la historia de dos fuentes. El primer registro documental data de 1394, cuando funcionaba como abrevadero en el antiguo mercado de ganado, probablemente situada frente al ayuntamiento medieval o en la Rue des Bouchers (Calle de los Carniceros). No tenía entonces el nombre ni la apariencia actual.

El cambio radical llegó en 1549-1550, cuando la próspera ciudad de Friburgo decidió modernizar su imagen urbana y encargó al escultor Hans Gieng renovar las fuentes públicas. Gieng, conocido como el "Miguel Ángel de las fuentes suizas", creó la estatua del guerrero que defines hoy la identidad de la fuente. A mediados del siglo XIX, entre 1840 y 1850, la fuente fue trasladada a su ubicación actual, detrás de la catedral, donde encontró un hogar definitivo rodeada de la arquitectura gótica que realza su elegancia renacentista.

La figura del guerrero: más alegoría que historia

Durante décadas se creyó que la estatua representaba al Duque Berthold IV de Zähringen, fundador de la ciudad en 1157. Sin embargo, los historiadores del arte modernos han corregido esta interpretación: se trata de una figura alegórica de la valentía o el coraje militar, virtud especialmente apreciada en una ciudad que fue importante proveedora de mercenarios suizos durante siglos. El guerrero barbudo, con su casco, armadura completa y alabarda, encarna el ideal del valor cívico y militar que Friburgo quería proyectar en pleno Renacimiento.

Información práctica para tu visita

Cómo llegar sin perderte

Aquí está el primer reto: la Fuente de la Valentía no está en la plaza principal de la catedral, donde la mayoría de turistas se concentran. Desde la Estación de Tren de Friburgo puedes llegar en 10-12 minutos a pie. Camina hacia la torre de la Catedral de San Nicolás (imposible perderse, es el punto más alto de la ciudad vieja). Una vez en la plaza frontal de la catedral, rodea el edificio por cualquiera de los laterales hasta llegar a la parte trasera, donde se abre la Rue des Chanoines (Kanonengasse en alemán). Ahí la encontrarás, casi escondida entre edificios de piedra grisácea.

Si prefieres transporte público, las líneas de autobús TPF que van al barrio de Bourg te dejan cerca. La parada "Tilleul" es la más cercana a la catedral. Recuerda que Friburgo es bilingüe (francés-alemán), así que verás nombres en ambos idiomas.

Horarios, precio y accesibilidad

Acceso libre 24 horas al día, todos los días del año. Es un monumento en espacio público, así que no hay taquillas ni horarios. La entrada es gratuita, aunque te recomendamos llevar una botella reutilizable: el agua que fluye continuamente es potable y proviene de manantiales alpinos locales (salvo que un cartel indique lo contrario, algo infrecuente en las fuentes históricas de Friburgo).

La calle es de adoquines, así que si vas en silla de ruedas o con cochecito, avanza con precaución. Al estar en pleno centro histórico, encontrarás baños públicos y cafeterías a menos de 200 metros, aunque la fuente en sí no dispone de servicios propios.

Duración recomendada: 10-15 minutos si la visitas de forma aislada, aunque lo ideal es integrarla en una ruta por las 11 fuentes históricas de la ciudad.

La advertencia que nadie te cuenta: el problema invernal

Este es el dato que frustra a muchos visitantes y que las guías no suelen mencionar: entre noviembre y marzo, la fuente está cubierta con una estructura de madera protectora. Friburgo toma medidas estrictas para evitar que el hielo rompa la piedra arenisca de sus monumentos. Si visitas la ciudad en invierno, verás un armazón cuadrado de madera en lugar de la estatua. Es decepcionante pero necesario. La mejor época para admirarla sin cubiertas es de mayo a octubre.

Lo que hace especial a la Fuente de la Valentía

El detalle que casi nadie ve

Si observas con atención el capitel (la parte superior de la columna, justo bajo los pies del guerrero), descubrirás un elemento curioso: una cabeza de carnero u oveja esculpida. ¿Por qué ese detalle en una fuente que celebra el valor militar? Es un guiño histórico a su ubicación original en la Rue des Bouchers, la calle de los carniceros y el mercado de ganado. Ese pequeño carnero sobrevivió al traslado del siglo XIX y sigue ahí, testigo silencioso de los 630 años de historia del lugar.

La original está a salvo (y puedes verla)

La estatua que ves en la calle es una copia de alta calidad realizada en el siglo XX. La escultura original de Hans Gieng, tallada en piedra arenisca, se conserva en el Museo de Arte e Historia de Friburgo (MAHF), protegida de la erosión, la lluvia ácida y los rigores del clima suizo. Si eres aficionado al arte renacentista, vale la pena visitar el museo para apreciar los detalles originales que la intemperie ha ido desgastando en la copia exterior.

El "reto de las 11 fuentes"

Friburgo tiene 11 fuentes monumentales históricas repartidas por su casco antiguo, todas obra del taller de Hans Gieng o sus contemporáneos. Entre los lugareños existe un reto turístico informal: encontrarlas todas. La Fuente de la Valentía suele ser la más difícil de localizar por casualidad, precisamente porque está "escondida" detrás de la inmensa mole de la catedral. Completar el recorrido de las 11 fuentes es una forma magnífica de conocer la ciudad a fondo, descubriendo rincones que la mayoría de guías pasan por alto.

Consejos prácticos que marcan la diferencia

Mejor hora para fotografiarla

La Rue des Chanoines es una calle estrecha orientada este-oeste. Por la mañana temprano, entre las 8:00 y las 10:00, la luz natural ilumina directamente la cara este de la estatua, haciendo que los dorados y rojos de la armadura brillen con intensidad. Al mediodía, el contraste de sombras es excesivo y la estatua queda a contraluz. Si buscas ambiente misterioso, el atardecer en verano (entre las 19:00 y las 20:30) tiñe la piedra grisácea de los edificios circundantes de tonos cálidos.

La fuente es alta (más de 4 metros incluyendo la columna). Para capturar los detalles del rostro del guerrero y la cabeza de oveja del capitel sin distorsión de perspectiva, necesitarás alejarte unos metros o usar un teleobjetivo.

Errores comunes que debes evitar

No la confundas con la Fuente de Sansón: Ambas muestran guerreros fuertes, pero son distintas. Sansón aparece abriendo la boca de un león; el guerrero de la Valentía porta una alabarda y un estandarte. La Fuente de Sansón está en otro punto de la ciudad.

No esperes ver al fundador de la ciudad: Aunque guías antiguas identificaban al guerrero como Berthold IV de Zähringen, esta interpretación está superada. Es una alegoría, no un retrato histórico.

No vengas solo a la plaza de la catedral: El 80% de los turistas se quedan en la Place de Notre-Dame (plaza frontal) y se pierden esta joya. Da la vuelta completa al edificio.

Qué ver en los alrededores

La ubicación de la fuente es estratégica para explorar otros puntos de interés a pie:

  • Catedral de San Nicolás: Literalmente a 10 metros. Aprovecha para subir a su torre (365 escalones) y disfrutar de vistas panorámicas de Friburgo y los Alpes.
  • Museo Espace Jean Tinguely - Niki de Saint Phalle: A 200 metros, dedicado a dos de los artistas suizos más importantes del siglo XX. Entrada de pago.
  • Puente de Zaehringen: A 300 metros, uno de los mejores miradores de la ciudad baja y el río Sarine.
  • Funicular de Friburgo: A 400 metros, el funicular más peculiar del mundo porque funciona con un sistema de contrapeso de aguas residuales tratadas. Un prodigio de ingeniería victoriana aún en uso.

Un rincón medieval que el tiempo respetó

La Fuente de la Valentía no es el monumento más famoso de Friburgo, ni aparece en las portadas de las guías turísticas convencionales. Pero precisamente por eso conserva algo que muchos lugares icónicos han perdido: la autenticidad de un espacio vivido. Los friburgueses siguen llenando sus botellas con el agua fresca que mana de ella, como hacían sus antepasados hace siglos. Los adoquines de la Rue des Chanoines guardan el mismo silencio medieval que debieron conocer los canteros que levantaron la catedral.

Si estás planeando una ruta por las fuentes históricas de la ciudad, esta es una parada obligatoria. Si buscas el Friburgo menos turístico, el que todavía respira historia sin necesidad de exhibirse, date 15 minutos para rodear la catedral y buscar al guerrero dorado. Y cuando lo encuentres, no olvides mirar el capitel. Ese pequeño carnero te estará esperando, como lleva haciendo desde 1550.

Fotografía principal de Martin Thurnherr, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

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