Caserne de la Planche
hace 4 semanas · Actualizado hace 4 semanas

La Caserne de la Planche se alza como un testigo silencioso del pasado en el corazón de la Ciudad Baja de Friburgo, ese laberinto medieval que serpentea junto al río Sarine. Este edificio monumental, construido entre 1708 y 1709, fue en su momento uno de los graneros más grandes de Suiza, un bastión contra el hambre que acechaba a la población en tiempos de escasez. Hoy, este imponente bloque de piedra de molasa se presenta ante el viajero como una ventana a la historia económica y militar de la antigua República de Friburgo, y un punto de partida ideal para explorar uno de los barrios más auténticos de esta ciudad bilingüe. Ubicada en la Planche-Supérieure, en el barrio de Neuveville, la Caserne no solo impresiona por su arquitectura sobria y monumental, sino por su capacidad de transportarnos a una época en que la seguridad alimentaria dependía de estos almacenes fortificados.
Secciones de este artículo
Cómo llegar a la Caserne de la Planche
Desde la estación de tren
Friburgo cuenta con excelentes conexiones ferroviarias desde las principales ciudades suizas. Una vez en la estación, tienes varias opciones para descender a la Ciudad Baja. La más pintoresca es utilizar el Funicular Neuveville-Saint Pierre, una joya de la ingeniería inaugurada en 1899 que funciona con un sistema único en Europa: utiliza aguas residuales tratadas como contrapeso. Este funicular te dejará a pocos minutos a pie de la Caserne.
Si prefieres el autobús, la Línea 4 te acerca cómodamente al barrio. Para los más aventureros, el descenso a pie por las escaleras medievales o el Chemin de Lorette recompensa el esfuerzo con vistas panorámicas espectaculares de la ciudad y el valle del Sarine. Eso sí, prepárate para las cuestas empinadas y los adoquines resbaladizos en el camino de regreso.
Orientación en el barrio
La Caserne se encuentra en la península que forma el río Sarine en su serpenteante recorrido por Friburgo. Desde el Pont de Saint-Jean, el puente más cercano, obtendrás las mejores fotografías del edificio. La plaza Planche-Supérieure es un espacio público de acceso libre las 24 horas, ideal para contemplar la arquitectura exterior del monumento.
Un edificio con historia: del granero al cuartel
Los años del hambre
Cuando el arquitecto Sinesius Mathis de Bremgarten diseñó este edificio a principios del siglo XVIII, Suiza salía de décadas de hambrunas que habían diezmado la población. La construcción de la Caserne respondía a una necesidad urgente: asegurar el abastecimiento de granos para la ciudad durante los largos inviernos alpinos y los períodos de malas cosechas. Con su imponente tejado a cuatro aguas y su estructura maciza de piedra de molasa —la roca sedimentaria característica de Friburgo—, el edificio podía almacenar cantidades ingentes de cereal.
De la subsistencia a la defensa
En 1821, el antiguo granero experimentó una transformación radical al convertirse en cuartel militar, función que mantuvo durante gran parte de los siglos XIX y XX. Esta reconversión refleja los cambios en las prioridades de la joven Confederación Suiza, donde la defensa del territorio empezaba a cobrar más importancia que la mera supervivencia alimentaria.
Tras una restauración realizada entre 1973 y 1974, el edificio ha encontrado nuevos usos, albergando ocasionalmente servicios administrativos, los archivos del servicio arqueológico cantonal y eventos culturales que devuelven vida a sus históricas paredes.
Qué ver y hacer en la Caserne de la Planche
La arquitectura monumental
La visita a la Caserne es principalmente exterior, aunque vale la pena informarse en la oficina de turismo sobre posibles exposiciones temporales en su interior. Lo que realmente cautiva es la escala del edificio: sus dimensiones colosales contrastan con las casitas medievales que lo rodean. Los característicos postigos pintados de blanco y negro —los colores del cantón de Friburgo— añaden un toque distintivo a la sobria fachada de molasa.
El enorme tejado a cuatro aguas es una obra maestra de la carpintería tradicional suiza. Dedica unos minutos a observar los detalles de su construcción desde diferentes ángulos: la perspectiva desde el puente de Saint-Jean es particularmente impresionante al atardecer, cuando la luz rasante realza las texturas de la piedra.
La plaza Planche-Supérieure
La plaza que rodea la Caserne es uno de los rincones con más encanto de Friburgo. Aquí encontrarás la iglesia y fuente de San Juan, junto a la pequeña capilla de Santa Ana, cuyo crucifijo de piedra del siglo XVI merece una visita si la encuentras abierta. Este conjunto arquitectónico, con el telón de fondo del Sarine fluyendo entre acantilados de molasa, compone una de las postales más auténticas de la ciudad.
La Ciudad Baja: mucho más que la Caserne
Un paseo por el barrio medieval
La Caserne es el punto perfecto para iniciar un recorrido por la Basse-Ville. El barrio de Neuveville, donde se ubica el monumento, conserva un ambiente medieval que parece congelado en el tiempo. Casas góticas con fachadas pintadas, callejuelas empedradas y puentes históricos conforman un entorno donde cada esquina guarda una historia.
No te pierdas el Pont de Berne, un puente de madera cubierto que data de 1270 y es el más antiguo que se conserva en Friburgo. Cruzarlo es como atravesar un túnel del tiempo hacia la Edad Media.
Ruta por los puentes históricos
Desde la Planche, puedes diseñar tu propio circuito por los puentes que cruzan el Sarine. El Pont du Milieu te llevará a otros rincones del barrio, mientras que el moderno puente de Gotteron, que se eleva 60 metros sobre el valle, ofrece un contraste arquitectónico fascinante con las estructuras medievales. Cada puente regala vistas diferentes de la ciudad alta (el Bourg) encaramada en los acantilados.
Consejos prácticos para la visita
Cuándo visitar
Los meses de mayo a septiembre son ideales para disfrutar de la Caserne y sus alrededores. El clima es agradable para pasear junto al río y las terrazas de los cafés de la plaza están en pleno apogeo. Sin embargo, los primeros días de diciembre tienen un encanto especial, cuando Friburgo celebra la festividad de San Nicolás, patrón de la ciudad, con mercados y eventos tradicionales que llenan de vida la Ciudad Baja.
Duración y nivel de dificultad
Dedicar entre 30 y 45 minutos a la Caserne y la plaza Planche-Supérieure es suficiente si solo quieres admirar el edificio. No obstante, lo más recomendable es reservar entre 2 y 3 horas para combinar esta visita con un paseo completo por la Ciudad Baja, incluyendo el recorrido por los puentes y el barrio de Auge.
El nivel de dificultad en la zona de la Planche es bajo, ya que el terreno es llano. Sin embargo, si planeas regresar a la ciudad alta a pie, prepárate para una dificultad media: las cuestas son empinadas y los adoquines pueden resultar resbaladizos, especialmente después de la lluvia o en invierno.
Qué llevar
El calzado cómodo y antideslizante no es una recomendación, es una obligación. Los adoquines húmedos de Friburgo son traicioneros, y las pendientes pronunciadas exigen un buen agarre. Una cámara con lente gran angular te permitirá capturar la magnitud del edificio sin tener que alejarte demasiado. En verano, protector solar y gorra; en invierno, ropa de abrigo en capas, porque el viento que corre por el valle del Sarine puede ser cortante.
Dónde comer cerca de la Caserne
Sabores tradicionales en la Planche
La plaza Planche-Supérieure alberga varios restaurantes donde probar la auténtica gastronomía suiza. El Hotel-Restaurant Au Sauvage (Planche-Supérieure 12) es una opción excelente si buscas cocina refinada con menús de degustación que fusionan tradición y creatividad. Su ubicación junto al puente de Saint-Jean lo convierte en un lugar perfecto para relajarse después de explorar la zona.
La experiencia de la fondue friburguesa
No puedes irte de Friburgo sin probar una fondue elaborada con los quesos locales de denominación de origen: el célebre Gruyère y el cremoso Vacherin Fribourgeois. Varios establecimientos en la Ciudad Baja sirven esta delicia suiza en su versión más auténtica. Pide consejo sobre qué vino blanco local maridarlo —la elección correcta eleva la experiencia a otro nivel.
Alojamiento en la zona
Hoteles boutique en la Ciudad Baja
Para vivir la experiencia completa de la Friburgo medieval, considera alojarte en uno de los pequeños hoteles boutique del barrio de Neuveville o Auge. Estas opciones suelen ocupar casas históricas restauradas con encanto y ofrecen vistas al río. Eso sí, confirma que disponen de ascensor o que estás preparado para subir escaleras, ya que muchos edificios antiguos carecen de ellos.
Opciones modernas cerca de la estación
Si prefieres comodidad y accesibilidad, la zona cercana a la estación de tren cuenta con hoteles más modernos y funcionales. Desde allí, el funicular o el autobús te plantan en la Ciudad Baja en pocos minutos.
Más allá de la Caserne: otros imprescindibles
La Catedral de San Nicolás
No puedes visitar Friburgo sin subir los 365 escalones de la torre de la catedral gótica. Las vistas de 360 grados que se obtienen desde lo alto son sencillamente espectaculares: el entramado medieval de la Ciudad Baja, los meandros del Sarine, los Prealpes friburgueses en el horizonte... Una perspectiva que te ayudará a comprender la geografía única de esta ciudad encajada entre acantilados y río.
El funicular ecológico
El Funicular Neuveville-Saint Pierre merece una mención aparte. Este sistema de 1899 es el último funicular de lastre con aguas residuales que queda en Europa. Verlo funcionar es fascinante: los dos vagones de madera suben y bajan simultáneamente, equilibrándose gracias al ingenioso sistema de contrapeso. Una curiosidad: existe la tradición de que los niños choquen las manos con el conductor del funicular que cruza en sentido contrario.
Espacios culturales
El Espacio Jean Tinguely - Niki de Saint Phalle rinde homenaje a dos artistas del siglo XX fundamentales en la vida cultural de Friburgo. Si te interesa el arte contemporáneo, este museo ofrece una perspectiva diferente de la ciudad, más allá de su patrimonio medieval.
El Museo de Arte e Historia (MAHF) alberga la mayor colección de esculturas de la primera mitad del siglo XVI de Suiza. Una visita recomendable si quieres profundizar en la riqueza artística de la región.
Información práctica
Acceso y restricciones
La plaza Planche-Supérieure es de acceso gratuito. Si el interior de la Caserne alberga alguna exposición temporal, puede haber costos de entrada que se anuncian con antelación. Consulta en la oficina de turismo antes de tu visita.
Respeta el silencio si hay actividades administrativas o culturales en curso dentro del edificio. Las zonas de estacionamiento en la Ciudad Baja son muy limitadas, por lo que el transporte público no es solo recomendable, sino prácticamente obligatorio.
La cultura Bolze
La Ciudad Baja es el corazón de la cultura Bolze, un dialecto único que fusiona francés y alemán y que refleja la posición fronteriza de Friburgo entre ambas regiones lingüísticas de Suiza. Aunque hoy apenas se habla, algunas personas mayores todavía lo utilizan, especialmente en el barrio de Auge. Esta mezcla cultural se percibe en los nombres bilingües de calles, plazas y monumentos, y forma parte de la identidad única de la ciudad.
Mercados y eventos
La plaza Planche-Supérieure acoge ocasionalmente mercados locales y eventos comunitarios, especialmente en primavera y verano. Infórmate en la oficina de turismo sobre las fechas, ya que estos eventos ofrecen la oportunidad de mezclarte con los locales y descubrir productos artesanales y gastronómicos de la región.
La Caserne y el ecosistema del Sarine
Un edificio integrado en la naturaleza
La relación de la Caserne con el río Sarine y los acantilados de molasa que rodean Friburgo es fundamental para entender su ubicación estratégica. En el siglo XVIII, el río no solo proporcionaba agua y una defensa natural, sino que también facilitaba el transporte de mercancías. La península donde se asienta el edificio era un punto logístico clave.
Hoy, los acantilados cubiertos de vegetación y el fluir del Sarine crean un entorno natural sorprendente para una ciudad. Pasear por las orillas del río es una experiencia relajante que contrasta con el bullicio de la ciudad alta y permite apreciar la biodiversidad que prospera en este ecosistema fluvial.
Un rincón que merece tu tiempo
La Caserne de la Planche no figura en la lista de los monumentos más publicitados de Suiza, y precisamente ahí reside parte de su encanto. Es un lugar para quienes buscan escapar de las rutas más transitadas y sumergirse en la Friburgo auténtica, la de los barrios que vivieron del comercio fluvial, la defensa militar y la vida comunitaria alejada de la ciudad alta.
Combinar la visita a este imponente granero convertido en cuartel con un paseo sin prisas por la Ciudad Baja, deteniéndote en sus puentes, plazas y cafés, te regalará una perspectiva diferente de Suiza. Una que habla de arquitectura funcional transformada en patrimonio, de barrios que se resisten al olvido y de una ciudad que supo crecer sin renunciar a su pasado medieval.
Cuando cruces el puente de Saint-Jean y la mole de piedra de la Caserne se alce ante ti, tómate un momento para imaginar las carretas de grano entrando en el edificio hace tres siglos, los soldados acuartelados en el siglo XIX, y las generaciones de friburgueses que han visto en este gigante de molasa un símbolo de resistencia y continuidad. Esa es la magia de los lugares que, sin aspavientos, guardan la memoria de quienes los construyeron.
Fotografía principal de WWHenderson20, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons
