Capilla de Santa Ana
hace 4 semanas · Actualizado hace 4 semanas

La Capilla de Santa Ana (conocida localmente como Chapelle Sainte-Anne) es uno de esos lugares que pasan desapercibidos para muchos visitantes de Friburgo, pero que encierran capas de historia fascinantes. Situada en el barrio de Neuveville, junto a la Iglesia de San Juan, esta capilla-osario del siglo XV forma parte de un conjunto arquitectónico que ha sido testigo de más de siete siglos de historia suiza.
No se trata de una capilla monumental ni de un destino turístico masificado, y precisamente ahí radica su encanto. Es el tipo de lugar que descubres mientras paseas por las calles empedradas del casco antiguo, cuando doblas una esquina y te encuentras con una edificación medieval que parece congelada en el tiempo. Para quienes buscan profundizar en la historia religiosa y medieval de Suiza, la Capilla de Santa Ana en Friburgo ofrece un vistazo auténtico al pasado de las órdenes militares cristianas y la vida parroquial de la Edad Media.
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Un poco de contexto: la Orden de Malta en Friburgo
Para entender la Capilla de Santa Ana hay que retroceder hasta 1259, cuando los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén —más tarde conocidos como la Orden de Malta— establecieron una comandería en este preciso lugar de Friburgo. La ubicación no era casual: el barrio de Neuveville se estaba desarrollando como una zona importante de la ciudad medieval.
La Iglesia de San Juan (conocida localmente como Église Saint-Jean) fue consagrada en 1264 y se convirtió en el centro espiritual de la comandería. Durante más de dos siglos, este complejo funcionó bajo la jurisdicción de la Orden, ofreciendo servicios religiosos y asistencia a peregrinos y enfermos, la misión tradicional de los Hospitalarios.
En la segunda mitad del siglo XV, el conjunto se amplió con la construcción de la Capilla de Santa Ana, que funcionaba como osario —un lugar destinado a conservar los restos óseos— en el ángulo del cementerio de la comandería. Este tipo de capillas-osario eran comunes en la Europa medieval, donde el espacio en los cementerios urbanos era limitado y los huesos se trasladaban a estos recintos después de un tiempo.
El momento culminante llegó en 1511, cuando bajo el comendador Pierre d'Englisberg, la Iglesia de San Juan fue elevada al rango de iglesia parroquial, convirtiéndose en la primera parroquia de Friburgo separada de la de San Nicolás. La Capilla de Santa Ana quedó integrada como parte de esta nueva estructura parroquial.
Qué encontrarás en tu visita
La Capilla de Santa Ana se encuentra en Planche-Supérieure 9, en pleno corazón del casco antiguo de Friburgo. Llegar hasta aquí es sencillo: puedes caminar desde el centro histórico en pocos minutos, disfrutando del ambiente medieval que caracteriza esta zona de la ciudad.
Al acercarte al conjunto, lo primero que verás es la Iglesia de San Juan, y la capilla se encuentra anexa a ella, formando parte del mismo complejo arquitectónico. Aunque no es un edificio imponente desde el exterior, su valor histórico es innegable: tanto la iglesia como la comandería asociada están catalogados como bienes culturales de importancia nacional en Suiza, un reconocimiento que subraya su relevancia patrimonial.
La capilla mantiene su carácter de osario, aunque hoy en día funciona principalmente como parte del patrimonio religioso e histórico del barrio. Si te interesa la arquitectura gótica tardía y los vestigios medievales, merece la pena observar los detalles arquitectónicos que han sobrevivido desde el siglo XV.
El crucifijo del cementerio
Un elemento que no debes perderte si visitas la zona es el crucifijo de los pestiferidos (conocido localmente como Crucifix des Pestiférés), que fue erigido en el cementerio de San Juan durante la misma época que la capilla, en la segunda mitad del siglo XV. Este tipo de crucifijos eran comunes en cementerios europeos y tenían un profundo significado para las comunidades que habían sufrido epidemias de peste.
Información práctica para tu visita
La Capilla de Santa Ana forma parte de la parroquia de San Juan, que aún está activa. Puedes consultar los horarios de misas y eventos en su sitio web oficial: stjean-fribourg.ch, o llamar al teléfono de la parroquia: +41 26 322 37 50.
Ten en cuenta que, al tratarse de un lugar de culto activo, los horarios de visita pueden estar condicionados por las celebraciones religiosas. Si tu interés es principalmente turístico y arquitectónico, te recomiendo planificar tu visita en horario de mañana entre semana, cuando suele haber menos actividad litúrgica.
La entrada es gratuita, como ocurre con la mayoría de iglesias y capillas en Suiza, aunque siempre se agradece una pequeña donación para el mantenimiento del patrimonio.
Qué más ver en los alrededores
Una de las ventajas de visitar la Capilla de Santa Ana en Friburgo es que te encuentras en una de las zonas más interesantes del casco antiguo, con varios puntos de interés a escasa distancia:
- Iglesia de San Juan: Justo al lado de la capilla, merece una visita detallada por su arquitectura y su historia vinculada a la Orden de Malta.
- Catedral de San Nicolás: A unos 700 metros de distancia, es el símbolo más reconocible de Friburgo y uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica en Suiza.
- Puente de Berna: A unos 500 metros, este puente medieval cruza el río Saane y ofrece vistas espectaculares del casco antiguo y los barrios bajos de la ciudad.
- Comandería de San Juan: El conjunto de edificios históricos asociados a la antigua presencia de la Orden de Malta en Friburgo, adyacente a la iglesia y la capilla.
Si te interesa profundizar en el patrimonio religioso de la ciudad, puedes diseñar una ruta de iglesias y capillas de Friburgo que incluya San Nicolás, San Juan, la Capilla de Santa Ana y otros templos menores que salpican el casco antiguo. Esta ruta te permitirá entender cómo evolucionó la vida religiosa en la ciudad a lo largo de los siglos.
Cuándo visitar Friburgo
Friburgo es una ciudad que funciona bien durante todo el año, pero cada estación tiene su encanto particular. Si tu objetivo incluye visitar la Capilla de Santa Ana y explorar el casco antiguo con tranquilidad, te recomiendo las temporadas intermedias: primavera (abril-mayo) y otoño (septiembre-octubre), cuando el clima es agradable y hay menos turistas que en pleno verano.
El invierno también tiene su atractivo, especialmente si coincides con el periodo de Adviento y Navidad, cuando las iglesias y capillas se llenan de decoración festiva y eventos litúrgicos especiales. Sin embargo, prepárate para el frío: las temperaturas pueden bajar bastante y necesitarás un buen abrigo.
El verano (julio-agosto) es la época de mayor afluencia turística, lo que significa que el casco antiguo estará más animado pero también más concurrido. Si viajas en esta época, intenta visitar temprano por la mañana para disfrutar de los lugares con más tranquilidad.
Un tesoro discreto en el corazón de Friburgo
La Capilla de Santa Ana no aparecerá en las listas de los "10 imprescindibles de Friburgo", y quizás esa sea precisamente su mayor virtud. Es un lugar para viajeros curiosos, para quienes disfrutan descubriendo historias que van más allá de las postales turísticas. Un rincón donde la Orden de Malta dejó su huella, donde los muros de piedra han visto pasar siglos de fe, muerte y vida cotidiana.
Si tu visita a Friburgo incluye un paseo por el casco antiguo —y debería incluirlo—, dedica unos minutos a acercarte hasta Planche-Supérieure y descubrir este pequeño testimonio de la historia medieval suiza. A veces, los mejores recuerdos de viaje no vienen de los grandes monumentos, sino de esos hallazgos inesperados que te hacen sentir que has tocado algo auténtico.
¿Preparado para explorar otros rincones con historia en Suiza? El país está lleno de joyas discretas esperando ser descubiertas.
Fotografía principal de la Iglesia Católica de Friburgo
